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SE PROSPERO

Todo el mundo desearía tener un tío rico a quien heredar. Es muy agradable soñar despierto pensando en lo que uno podría hacer con una herencia inesperada o con el primer premio de la lotería. No son muchos los que tienen un tío rico o los que ganarán el primer premio de la lotería, pero todos somos herederos y tenemos una herencia ilimitada. Muchos de nosotros no sabemos esto. Lo sabemos cuando nos damos cuenta de que somos los hijos amados de un rico, riquísimo Padre, quien ha pensado en todo lo que pudiéramos necesitar, y lo que tiene listo para nosotros, ahora.

De muchas maneras sabemos que somos hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza (Gen. 1:26-27; 9:6), y nos gusta pensar sobre nosotros, de la misma manera que Juan nos describe: «Ved de qué manera el Padre nos ha amado, que seremos llamados hijos de Dios». Lo llamamos Padre y deseamos que El nos ame, pero nos es difícil ver, igual que a Pablo, que también somos sus herederos, y por tanto, coherederos con Cristo (Rom. 8:17: Gal. 4:7). Puede parecer sacrílego decir que nosotros, que nos creemos gente corriente, somos coherederos con Jesucristo.

Es esta una idea tan tremenda, que muchos de nosotros necesitamos que se nos diga una y otra vez quién es Dios, quiénes somos nosotros y cuál es nuestra relación con Dios. Necesitamos que se nos muestre una y otra vez, primero de una manera y después de otra, cómo saber y como probar que somos hijos e hijas de Dios, y por consiguiente, herederos de todo el bien que El posee. Tenemos que llegar a esta convicción de nuestra filiación lo antes posible. pues hasta que no lo hagamos, vamos a tener dificultades en llegar a ser verdaderamente prósperos. Queremos ser sus hijos, queremos ser sus herederos, queremos ser prósperos. Aprendemos más rápidamente a través del ejemplo que de los preceptos, por lo que resulta provechoso saber cómo gentes que viven hoy bajo las mismas condiciones, han llegado a darse cuenta de esto y viven una vida rica y feliz.

Las ideas que aquí se presentan se han puesto a prueba, y los resultados se han confirmado en los asuntos de estas personas. Ellas han utilizado diferentes caminos para llegar al destino que todos deseamos alcanzar. Ellas han obtenido completo bienestar, al igual que abundante provisión.

Todos los elementos de la vida deben estar colmados antes de que uno sea verdaderamente próspero. La prosperidad es más que una acumulación de dinero, es más que posesiones. Incluye suficiente educación, desarrollo espiritual, libertad, salud, sueño, paz mental tiempo para jugar y disfrutar con la familia y los amigos. Prosperidad significa estar lleno de entusiasmo por la vida, lleno de gozo espontáneo y aprecio.

Jesús incluyó todas estas cosas cuando dijo que El había venido para que nuestro gozo fuera completo (Juan 15:11). Jesucristo dijo: «Buscad primero el reino de Dios y su Justicia. y todas estas cosas os serán dadas por añadidura». Esto es más que una promesa hecha a la ligera. Jesús no era persona que dijera algo que no significara lo que estaba diciendo «Todas estas cosas» incluye dinero, casas, tierras, ropas, libros, educación, salud, gozo.

No sólo nos dijo Jesús que buscáramos el reino, sino que nos dijo dónde estaba: « En medio de vosotros» (Lucas 17:21). Cuando lo hallemos, encontraremos el secreto, la manera de obtener «todas esas cosas», todo el dinero, todas las otras coas que necesitemos o deseemos.

Es ese reino y esa relación con Dios lo que han encontrado las personas . Algunas de ellas formaron una activa sociedad con Dios, otras descubrieron la prosperidad, y otras crearon nuevas fortunas. Todas encontraron la manera de aumentar su bien y de hacerlo perdurar. Ellas descubrieron que podían beneficiarse de las leyes de Dios, ya las entendieran o no, de la misma manera que disfrutan de la electricidad, el radio o la televisión sin saber cómo funciona. No se preguntaron cómo trabajaban los principios de Dios: simplemente los aceptaron y los usaron.

Usaron muchas fórmulas, muchos enfoques y descubrieron muchas cosas. Aprendieron que el ser próspero no requiere ni penosas faenas que no se disfruten, ni trabajo excesivo. Saben ahora que no tienen que preocuparse sobre si son o no dignos de obtener su herencia de Dios.

A muchos de nosotros nos agobia el sentinos indignos. Cuando niños se nos dijo que no podíamos tener ciertas cosas si no éramos buenos o hasta que no lo fuéramos. Alo pasar los años hicimos cosas que no consideramos buenas. Estas cosas es probable que se vean como pecados y obstáculos para nuestro bien, mayores de lo que son en realidad. Podemos creer bien firmemente que «Como piense el hombre en su corazón así es él», pero podemos descubrir, como lo hicieron estas personas, que esta manera de pensar puede cambiarse y que así podemos cambiar nuestra vida.

La mayoría de nosotros queremos dejar lo viejo. Todos somos en cierto grado hijos pródigos. Queremos volver al Padre, al bien del cual nos separamos o el que aún no hemos alcanzado. El cambio es lo importante: nuestra comprensión de nuestra relación con Dios es lo que hace la diferencia. Esto es «dejar a un lado al hombre viejo» y lo que sea hecho, y revestirse del hombre nuevo «renovado en sabiduría a imagen de su creador». Lo más importante sobre el pasado es que ya hemos terminado con él y que estamos listos para convertirnos en ese nuevo hombre, quien es, verdaderamente, la imagen y semejanza de Dios. No podemos hacer esto hasta que no dejemos de pensar, actuar, reaccionar y sentir como lo hemos hecho ene l pasado. Este es el significado del mandato de Jesús a aquellos que sanaba: «No peques más».

La oración afirmativa siempre ayuda a construir nuevos hábitos de pensamiento. Puede apresurar nuestra vuelta al Padre al ayudarnos a saber quiénes somos.

Yo soy el digno hijo de Dios: ¡Yo soy, yo soy, yo soy! Mi pasado se ha ido: soy una persona nueva. He recordado mi derecho de nacimiento. Soy el hijo de Dios viviente, soy el digno hijo de Dios.
A veces no es difícil creer que Dios desea que seamos prósperos. Nos ayudaría el pensar sobre los ricos patriarcas con sus tierras, «tan lejos como la vista alcance», sus hatos y rebaños, su oro y sus joyas. La Biblia relta las pródigas bendiciones de Dios para aquellos que creían en El y en su bondad: Lot, Isaac, Jacob, José, David, Salomón. Sus posesiones nos aseguran que Dios es un generoso dador de bien. No hay nadad de tacañería en su dar o en su crear. El hizo todo con mano generosa.

La generosidad está dondequiera que miremos. Un tomate tiene innumerables semillas; un manzano da kilos de fruta; la tierra está llena de metales preciosos en cantidades y valores aún ignorados; hasta la maleza florece hermosamente. Sin embargo, todavía preguntamos: ¿Existe la generosidad para mi? ¡Es posible que yo disfrute de la rica abundancia de Dios?.

El mero hecho de preguntar demora nuestro bien. Debemos aceptar nuestras posibilidades; debemos confiar en las promesas; debemos creer constantemente que el Padre es la fuente de todo bien. Luego de haber hecho estas cosas, algunos de nosotros aún tenemos otro obstáculo que superar; nuestro sentimiento sobre nuestro sentimiento sobre el dinero. Podemos tener reservas acerca del bien real del dinero en sí mismo. De hecho, para muchos de nosotros, el dinero es como si tuviera una nube sobre él. El hombre lo considera un « lucro sucio», malvado y corrompido. Todos los sábados por la noche mi abuela lavaba tod ala plata que había entrado a la casa durante la semana. Quería llevarle al Señor dinero limpio el domingo por la mañana. A mi me gustaba secarlo y colocar las monedas en filas ordenadas en una toalla limpia. Me he preguntado algunas veces si al hacerlo no absorbí parte de su evidente creencia en la impureza del dinero.

A muchos de nosotros se nos ha aconsejado el no hacer importante al dinero, hasta se nos ha dicho que no pensemos en él. Usualmente se incluye la mal citada afirmación de Pablo. El dijo que el amor al dinero, es la raíz de todos los males (no el dinero en si mismo). La afirmación sigue siendo cierta. El amar el dinero por sí mismo crea serios problemas. Cuando deseamos prosperidad no amamos el dinero o lo deseamos por sí mismo, lo deseamos por que es el canal necesario para la vida próspera que deseamos y debemos tener.

Dice Charles Fillinore en «Guarda una Cuaresma Verdadera»: «Vigila tus pensamientos cuando estés manejando tu dinero, por que tu dinero está vinculado, a través de tu mente, a la única fuente de toda la substancia y de todo el dinero. Cuando pienses en tu dinero, que es visible, como algo directamente vinculado a una fuente invisible que está dando o reteniendo de acuerdo a tu pensamiento, tienes la llave para toda riqueza y al razón para toda escasez». Si el dinero es uno de los muchos regalos que podemos recibir de nuestro Padre Celestial y, como el dinero viene de El, sabemos que nunca tendremos que hacer nada incorrecto para tener todo el que necesitemos. Sabemos que el dinero de Dios tiene que ser dinero bueno, dinero limpio, dinero feliz.

Podemos cambiar nuestro pensamiento a través de la oración:

El dinero es bueno. El dinero es bueno para mí. Dinero bueno y feliz viene ahora a mí de Dios. Lo uso bien y sabiamente. No hay límites para el dinero que Dios ha de enviarme. No hay límite para todo el bien (dinero, salud, felicidad, paz mental, energía, gozo) que Dios tiene para mí ahora. Viene a mi fácilmente, sin esfuerzos, ahora.

Parece que estamos renuentes a librarnos de las preocupaciones ¡Echamos fuera una actitud negativa y dejamos entrar otra! Frecuentemente, cuando comenzamos a ver prosperidad en nuestra vida, tenemos una nueva preocupación. Preguntamos:¿Es esto real? ¿Está esto ocurriéndome a mí verdaderamente? ¿Durará? Si nuestra herencia de bien proviene de Dios, tiene que ser permanente y tiene que ser real. Y, por supuesto, es para nosotros, pues ¿no somos sus hijos e hijas?

Una oración alegre nos puede ayudar a creer esto a través de nuestra naturaleza pensante y sensible:

Nada es demasiado bueno para ser verdad para mí. Nada es demasiado bueno para mí, y para ocurrirme a mí. Nada, nada es demasiado bueno para no durarme a mi. Gracias, Padre, porque esto es así. Gracias por tu bien duradero.

Estar agradecidos es la primera bendición que debemos darle a nuestro bien, ya sea dinero u otra cosa. La bendición aumenta y multiplica. Si queremos que nuestro bien aumente, debemos bendecirlo. Debemos pensar amorosamente acerca de todo nuestro bien. Cuando utilicemos en nuestro automóvil y en nuestra casa, debemos bendecir y al mismo tiempo reconocer nuevamente que todo ello viene de Dios. Esto nos ayuda a recordar que estamos participando de la amorosa abundancia de Dios. Esto nos ayuda a llegar al lugar en que podamos afirmar. «Todo lo que el Padre tienes mío»

Es ésta verdad emocionante: Nuestro entusiasmo acerca de nuestro bien crece, el bendecir y apreciar todo lo que tenemos. Todo viene de Dios. Todo se nos da a nosotros, sus hijos, porque El nos ama y quiere que tengamos todo tipo de cosa buena. Todo lo que El tiene está disponible para nosotros ahora, sin demora. Cuando sabemos esto, sabemos también que es verdad para todas las personas en todas partes, que estén buscando el reino como nosotros. La pródiga abundancia de Dios es suficiente para todos. Nadie tiene que carecer de nada.

Todo el mundo puede tener tomates; hay abundancia de semillas. Todos pueden tener manzanas, muchas se desperdician cada año. El bien es ilimitado donde quiera. Dios nos ha creado maginficamente. El ha hecho todo lo que de alguna manera pudiéramos usar o necesitar. Vemos su rica abundancia en todas partes. Es más que suficiente. Dondequiera que miremos podemos ver su divina superabundancia. Nunca tendremos que carecer de nada si, todo lo que el Padre tiene es mío. Soy verdaderamente su heredero y puedo tener mi herencia ahora, sin demora. Hay abundancia y más en todas partes. Yo alabo mi bien, lo bendigo y doy gracias por toda la rica abundancia que es mía como hijo de Dios. Todas las cosas vienen de Dios y yo soy heredero de todo lo que El posee.

Mary Katherine MacDougall

VANESSA HERRERA publico en Face Ho’oponopono como trabajar la Tecnica.

6 Comments

  1. Lorena López 2 julio, 2015 at 7:57 am -  Responder

    Excelente aporte. La verdad no miraba las situaciones desde esa óptica. Infinitas gracias por esta luz.

  2. berta 2 julio, 2015 at 1:38 pm -  Responder

    me gusta,,,me encanta todo la melodia gracias….

    • humberto 3 noviembre, 2015 at 2:56 pm -  Responder

      me gusta que gran verdad¡¡¡¡¡¡

  3. Miriam 3 noviembre, 2015 at 4:43 pm -  Responder

    MUY muy hermoso…

  4. Ecuador 31 enero, 2016 at 5:44 pm -  Responder

    Sobre todo, es verdad

    • Jorge 1 junio, 2016 at 12:24 pm -  Responder

      Hola. Estoy buscando personas interesadas en el ho’oponopono en el Ecuador, para establecer conexiones y apoyo mutuo. Mi número telefónico es 0987618736. Jorge

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