Ho´oponopono

COMO ACALLAR EL EGO

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COMO ACALLAR EL EGO

Reconocer que tenemos un ego

Un principio básico que nos dice Un Curso de Milagros es que reconozcamos que en este mundo de ilusiones somos un ego y a la vez la luz del mundo. Todos sin excepción nacemos con un ego. Quizás nacemos con un 0.01% de ego y conforme vamos creciendo ese porcentaje va aumentando, dependiendo de lo que lo alimentemos.

Cuando atacas, ahí está el ego. Cuando te culpas a ti mismo, ahí está el ego. Cuando no quieres perdonar, ahí está el ego. Cuando das con la esperanza de recibir algo a cambio, ahí está el ego. Cuando te auto-atormentas, ahí está el ego. Cuando culpas a alguien, ahí está el ego. Cuando crees que puedes resolver todo tú solo, ahí está el ego. Cuando te sientes separado, ahí está el ego. Cuando crees que fuera de ti esta la solución, ahí está el ego. Cuando tienes miedo, ahí está el ego.

Reconozcamos pues que aquí en tercera dimensión tenemos un ego y que deseamos trascenderlo. Reconozcamos también que no podemos eliminarlo solos, que necesitamos ayuda de nuestro Guía interno.

Sí, aquí soy un ego y tengo pensamientos de ego, ¿Cómo puedo creer que con esos mismos pensamientos contaminados pueda mejorar mi situación? Necesito ayuda externa que me oriente a encontrar la verdad y me lleve de regreso a casa…pidámosla.

La misión del ego es que lleguemos a tener el 100% de su falsa teoría y la del Alma es que lleguemos a reducir a nada (0%) nuestro falso ego. ¿A quién estas siguiendo?

EL EGO SEGÚN UN CURSO DE MILAGROS.

El ego no es otra cosa que idolatría; el símbolo de un yo limitado y separado, nacido en un cuerpo, condenado a sufrir y a que su vida acabe en la muerte. Es la “voluntad” que ve a la Voluntad de Dios como su enemigo, y que adopta una forma en que Esta voluntad es negada. El ego te dice que el amor es temible, la vida en realidad es la muerte y solo lo que se opone a Dios es verdad.

El ego es demente. Lleno de miedo, cree alzarse más allá de lo Omnipresente, apartado de la Totalidad y separado de lo Infinito. En su demencia cree también haber vencido a Dios Mismo. Y desde su terrible autonomía “cree” que la Voluntad de Dios ha sido destruida. Sueña con el castigo y tiembla ante las figuras de sus sueños: sus enemigos, que andan tras él queriendo asesinarle antes de que él pueda proteger su seguridad atacándolos primero.

El Hijo de Dios no tiene ego ¿Qué puede saber él de la locura o de la muerte de Dios, cuando Dios mora en Él? ¿Qué puede saber de penas o de sufrimientos, cuando vive en una dicha eterna? ¿Qué puede saber del miedo o del castigo, del pecado o de la culpabilidad, del odio o del ataque, cuando lo único que le rodea es paz eterna, por siempre imperturbable y libre de todo conflicto, en la tranquilidad y silencio más profundos?

Conocer la realidad significa no ver al ego ni a sus pensamientos, sus obras o actos, sus leyes o creencias, sus sueños o esperanzas, así como tampoco los planes que tiene para su propia salvación y el precio que hay que pagar por creer en él. Desde el punto de vista del sufrimiento, el precio que hay que pagar por tener fe en el ego es tan inmenso que la ofrenda que se hace a diario en su tenebroso santuario es la crucifixión del Hijo de Dios, es la negación de tu Alma.

UN CURSO DE MILAGROS.

CLARIFIQUEMOS QUÉ ES EL EGO.

Nuestra Mente es la Mente de Dios (Mente Divina), pero cuando la Mente se identificó con el Yo “nació” el Ego alterado o falso yo.

En el momento en que el Ego alterado o falso yo se identifica con el cuerpo y los tres primeros sellos (sexo, dolor y poder) nació lo que llamamos “mente humana”. Estos tres sellos o chacras son los que dominan este mundo. Por supuesto que a la mente humana (ego), ni se le ocurre la existencia de la Mente Divina.

-La Mente Divina Es Lo Que Es. Es decir, Lo Que Realmente Somos.

-El Ego alterado (Falso-yo) es lo que no es. Es decir, la Ilusión

La base del Ego alterado o falso yo, es el miedo, el temor y basa todo en la imagen. Todo lo basa en la Ilusión, no en la verdad.

La única forma de cambiar el Ego alterado o falso yo es a través del conocimiento.

Vamos a explicar la Mente, no debemos olvidar que estamos viviendo un

Universo Mental. EL TODO ES MENTE

Todo en el Universo evoluciona, nosotros debido a esto que acabamos de explicar, estamos anclados en el pasado. En otras palabras, tenemos una tecnología del siglo XXI, y una mente de la Edad Media.

La mente-ego tratara por todos los medios mantener su identidad basada en la imagen, en la ilusión. El Alma concibe un pensamiento, (Yo Soy Dios) el ego lo altera (no se lo cree, piensa que es una locura) y de esta manera el pensamiento alterado no es guardado.

La mente- ego evitará por todos los medios los pensamientos que te hagan recordar Quien Eres.

Si a alguien le dices Tú Eres Dios, él no lo creerá y rápidamente pensara; ¡ Que estupidez! y ya no se guarda este pensamiento.

Veamos ahora de qué forma se desarrolla la mente-ego, como crece y como nos esclaviza.

-Cuando venimos a este mundo los primeros 7 u 8 años de nuestra vida actuamos a través de nuestros sentimientos. Ya tenemos cierta conciencia de nuestro ego porque relacionamos nuestro cuerpo con el ego y de esta forma, poco a poco, vamos creando una identidad.

Es en estos primeros años de vida cuando captamos nuestras creencias, algunas positivas, muchas limitantes. La mayor parte de ellas vienen de nuestros padres, de los profesores y de la religión y casi nunca las hemos cuestionado.

-A partir de los 7 u 8 años comienza a funcionar lo que llamamos La Lógica y la Razón, es decir comienza a funcionar la mente- ego, comienza la esclavitud.

Una de las primeras cosas que nos hará ver el ego, por no decir la primera, es el miedo al ridículo, la vergüenza.

Nuestra mente a partir de este momento ya no para, los “debiera”, los “hubiese”, “lo bueno, lo malo”, “lo positivo, lo negativo” etc. Esta será nuestra vida a partir de este momento.

La mente nunca estará satisfecha, “entiendo, no entiendo”, “bueno, malo” etc. Para la mente-ego solo existen gustos o aversiones. Obsérvate y veras que para ti las cosas nunca están bien, siempre hay “un debiera hacerse de otra manera” o “si lo hubieras…” La mente te condiciona en todo lo referente a ti y a los demás, pero nunca lo observamos haciéndonos esclavos de nuestra mente.

En el momento que nos identificamos con el yo nace el tú, es decir “yo soy

bueno y tú eres malo” “yo soy mejor que tú” etc.

Si creo que yo soy mi cuerpo, también creeré que tú eres tu cuerpo.

En esto podemos ver que lo primero que trae el ego es la separación, la separación es el comienzo del sufrimiento.

EL EGO ES; YO CONTRA LOS DEMÁS (en realidad el ego piensa que así te protege, pero esto es separación, recuerda la importancia de preguntarte siempre, ante cualquier decisión:

¿Aquí estoy siendo unidad (AMOR) o separación (TEMOR)?

La unidad, el Amor, anula el ego

Hay tres grupos de personas.

1º.- Un grupo que ni tan siquiera piensa que tiene una Mente con un extraordinario poder, su única identidad es yo – cuerpo y dedica toda su atención al cuerpo. En este momento comienzas a ser esclavo de tu cuerpo, todas tus atenciones van dirigidas a él: sexo, dinero, poder, que no falte nada. Todo es pura supervivencia, la mayor parte de la humanidad está encerrada en esta prisión.

2º Hay otro grupo que poco a poco, cada generación que pasa se van dando cuenta de que tenemos una mente muy poderosa. Comienzan a observar que todo lo que hace nuestra mente se lo hemos enseñado nosotros.

Entonces piensan; “Si le enseñé a crear unas cosas, ahora puedo enseñarle a crear otras”. Empiezan a cambiar su forma de pensar, al cambiar sus creencias la vida se ve desde otra perspectiva. Comienzan a llegar pensamientos ilimitados. Comienzan a ser creadores conscientes de su vida, los miedos y sufrimiento comienzan a desaparecer. Tu crecimiento espiritual se pone en marcha

3º.- A medida que progresamos en el grupo anterior, vamos recordando

Quien Realmente Somos, tomamos conciencia que también tenemos un Alma, Que Somos un Ser en tres dimensiones Alma, Mente y Cuerpo.

A partir de este momento la supervivencia pasa a un segundo plano, tu prioridad Eres Tú, toda Tu atención se dirige a Tu Alma. Alcanzas la comprensión.

-Con el conocimiento que en estos momentos tienes de tu mente, sabiendo que el pensamiento es creador, sabiendo que aquello que temes lo vivirás.

¿Cuántas cosas puedes cambiar?

¿Te haces una idea de lo que puede llegar a ser tu vida, cuando tomes Conciencia de tu Alma, tomes conciencia de que tú no eres la mente-ego?

Así como hay dos polos en un imán, uno positivo y uno negativo; las personas también cargamos con dos personajes en disputa; uno de ellos es el que se afana por el éxito material y el otro que aspira a elevarse espiritualmente. La descripción brindada por Sogyal Rinpoche en la obra “El libro tibetano del vivir y del morir” explica a las mil maravillas este descubrimiento:

“Dos personas han estado viviendo en ti durante toda tu existencia. Una es el ego: charlatana, exigente, histérica, calculadora; la otra es el ser espiritual oculto, cuya queda y sabia voz has oído y atendido sólo en raras ocasiones”.

EL EGO O LA MÁSCARA SOCIAL

La persona con “problema de ego” se considera que es jactanciosa, egoísta,

desdeñosa, vanidosa y, por lo general, desagradable, o también, la persona dedicada al odio, la malicia y la destrucción. También se ha considerado al ego como algo que está dentro de nosotros, controlando nuestra vida cotidiana, presionándonos para que mostremos una “buena imagen”.

Consideremos al ego como la idea que cada uno de nosotros tiene de

sí mismo. Es decir, que el ego no constituye más que una idea, una ilusión, pero una ilusión que ejerce gran influencia. Nadie ha visto al ego. Se trata más bien de un fantasma que aceptamos que controle nuestra vida. El problema es que mantener esta ilusión puede impedirle conocer tu verdadero yo, su esencia espiritual.

En esencia, el ego es la máscara social, el papel que estamos desempeñando; supone una forma distorsionada de afirmar y vivir la existencia. A esta máscara social (el ego) le gusta la aprobación, quiere controlar situaciones y personas, y se apoya en el poder porque vive en el temor.

Es muy común escuchar que el ego es el culpable de muchos de nuestros sufrimientos, y de hecho en numerosas ocasiones así es.

Lo que ocurre es que dicha afirmación tiende a hacernos pensar que el ego es algo malo, cuando en realidad de lo que se trata es de considerar su cualidad de falso yo más que su cualidad de “malo” o “bueno”. Es falso en el sentido de que el ego no somos nosotros, no

existe como un “algo” objetivo e independiente, es una ilusión creada por la mente que nos permite asumir una identidad.

Pretender vivir sin ego no es posible, (al menos de momento).

Probablemente el ego se creó en la prehistoria casi al mismo tiempo que la consciencia y fue reforzado luego con el nacimiento de las civilizaciones. El ego nos ha ayudado a sobrevivir durante miles de años y su desarrollo desigual ha dado forma a las distintas culturas que conforman la sociedad humana.

El problema no reside en el ego sino en la ignorancia de su existencia ilusoria o la inconsciencia de su actuación sobre nuestra mente. Dicho de otra manera, el objetivo no es eliminar al ego sino aprender a manejarlo y que deje de ocasionarnos sufrimiento, un ego equilibrado puede servirnos de ayuda cuando, por ejemplo, nos avisa de que no nos acerquemos mucho a un fuego porque podemos quemarnos, o al pie de una montaña porque podemos caernos.

TOMAR CONCIENCIA DEL EGO, COMIENZA LA LIBERACIÓN…

Cuando se vive en la inconsciencia del ego, es habitual que éste tienda a extenderse como una masa de líquido a la que no se retiene con ningún recipiente, pero cuando nos hacemos conscientes de su carácter ilusorio es posible ignorar sus órdenes si consideramos que éstas no nos convienen y liberarnos de su tiranía.

Conforme vamos ganando independencia de los caprichos del ego, la consecuencia lógica es que su tamaño se va reduciendo, no está presente con tanto protagonismo en nuestras acciones y pensamientos. Cómo muchos de nuestros sufrimientos (aunque no todos) están íntimamente relacionados con los ataques al ego, el hecho de que hayamos ganado distancia y seamos conscientes de su carácter ilusorio provoca que dichos ataques causen mucho menos impacto o incluso que éste sea nulo. La consecuencia lógica es menos sufrimiento.

EL EGO EN LA SOCIEDAD.

En las sociedades occidentales, donde los egos han sido exaltados tradicionalmente en la mayoría de estratos sociales, se han promovido con más intensidad valores como la culpa, la competitividad o la individualidad. En las sociedades orientales donde tradicionalmente ha habido más

consciencia del ego y por lo tanto se ha reconocido más su “toxicidad” (salvo quizá, entre las clases dirigentes), se ha dado más prioridad a la colectividad sobre el individuo y se han promovido con más intensidad valores como la introspección, el autoconocimiento o la relación directa (sin intermediarios) con la divinidad.

Cómo resultado tenemos sociedades occidentales donde la mayor competitividad ha favorecido mayor progreso tecnológico y científico traducido en un mayor bienestar en lo que se refiere a la calidad de vida material, al acceso a la salud, la alimentación y el confort; en definitiva se ha ganado más independencia del medio. Cómo contraprestación la falta de cuidado interior ha acabado provocando sociedades afectadas por el stress, la depresión, la superficialidad y el egoísmo.

ENTREVISTA A CLAUDIO NARANGO.

La biografía oficial de Claudio Naranjo dice que está considerado uno de los maestros de la psiquiatría moderna, pero se queda corto. A sus 76 años, este sabio chileno es uno de los Maestros contemporáneos en vida y sus reflexiones y trabajo están encaminados a despertar las conciencias de las personas y construir un mundo mejor.

Es el fundador del programa Searchers After Truth (SAT), orientado a promover el autoconocimiento y el desarrollo personal, integrando herramientas y disciplinas occidentales y orientales.

Estas son sus palabras:

¿Cómo es posible que se deshumanicen los seres humanos?

Cada ser humano cuenta con dos fuerzas antagónicas en su interior. Uno es el falso yo, más conocido como EGO o personalidad, relacionado con la ignorancia, la inconsciencia, el egocentrismo, la insatisfacción y el miedo. El otro es el verdadero yo, nuestra verdadera esencia y que está conectado con la sabiduría, la consciencia, el bienestar y el amor incondicional. Cualquier persona que NO esté en contacto con su esencia está en vías de deshumanizarse, pues poco a poco va olvidando y marginando sus verdaderos valores, lo que repercute en su forma de pensar, vivir y relacionarse con los demás.

¿Cómo se sabe que una persona vive identificada con su ego?

Es fácil: en primer lugar, porque a pesar de hacer y tener de todo siente un VACIÓ EN SU INTERIOR como si le faltara algo esencial para vivir en paz. De tanto dolor acumulado, finalmente se desconecta de su verdadera humanidad. Desde el ego, las personas actúan movidas por el miedo y la necesidad de supervivencia física y emocional. Su objetivo es conseguir que la realidad se adapte a sus deseos, necesidades y expectativas egoístas, lo que les lleva a vivir una vida marcada por el sinsentido, el malestar y la necesidad constante de evasión y narcotización de sí mismos.

¿Por qué prevalece la deshumanización de las empresas y de la sociedad?

Porque llevamos muchas décadas condicionando a los seres humanos con falsas creencias sobre quiénes son y cuál es su relación con el mundo. Debido a la ignorancia ha prevalecido el ego, desde el que se ha construido una sociedad competitiva, agresiva, avariciosa, superficial, insatisfecha, vacía y ambiciosa.

¿Y cuál es su propuesta?

Un cambio radical en el proceso de formación humano. Ahora prevalece el condicionamiento egoico, que provoca que el hombre siga siendo un esclavo. En cambio, una educación basada en nuestra verdadera naturaleza

potencia el desarrollo de nuestra conciencia, lo que nos libera de las falsas creencias acumuladas por el ego y que tanto limitan nuestra existencia. La crisis económica tan sólo pone de manifiesto nuestra crisis de conciencia. Es un indicador de que algo está funcionando muy mal.

Usted suele hablar de “la búsqueda de la verdad”

Todos los grandes sabios de la humanidad, como Buda, Lao Tse, Jesucristo o Sócrates, han dicho lo mismo: el sentido de la vida es aprender a trascender nuestro egoísmo y egocentrismo para que podamos ver a los demás y al medio ambiente que nos rodea como parte de nosotros mismos. No existe la fragmentación, sólo la unidad: todos somos uno. Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza. No es ningún síntoma de inteligencia adaptarse a una sociedad como la actual, profundamente enferma.

EL EGO Y EL MOMENTO PRESENTE (PALABRAS DE EDKAR TOLLE)

“Con la decisión de hacer amistad con el momento presente viene el fin del ego. El ego no puede nunca estar en consonancia con el momento presente, es decir, en consonancia con la vida, puesto que su propia naturaleza lo induce a resistir, menospreciar o hacer caso omiso del Ahora. El ego se nutre del tiempo. Mientras más fuerte es el ego, mayor es el tiempo durante el cual controla nuestra vida. Casi todos nuestros pensamientos entonces se refieren al pasado o al futuro y el sentido de lo que somos depende del pasado, donde encuentra una identidad, o del futuro donde busca su realización. El temor, la ansiedad, la expectativa, el remordimiento, la culpa, y la ira son disfunciones del estado de la conciencia atrapado en el tiempo.

El ego trata el momento presente de tres maneras: como un medio para una finalidad, como un obstáculo o como un enemigo.

La mayoría de las personas continúa identificándose con el torrente incesante de la mente, el pensamiento compulsivo, principalmente repetitivo y banal. No hay un yo aparte de los procesos de pensamiento y de las emociones que los acompañan. Eso es lo que significa vivir en la inconsciencia espiritual. Cuando se les dice que tienen una voz en la cabeza que no calla nunca, preguntan, “¿cuál voz?” o la niegan airadamente. A esa voz casi podría considerársela como la entidad que ha tomado posesión de las personas.

Algunas personas nunca olvidan la primera vez que dejaron de identificarse con sus pensamientos y experimentaron brevemente el cambio, cuando dejaron de ser el contenido de su mente para ser la conciencia de fondo.

En mi caso, ese primer destello de conciencia se manifestó siendo estudiante de primer año en la Universidad de Londres. Solía tomar el metro dos veces a la semana para ir a la biblioteca de la universidad, generalmente a eso de las nueve de la mañana, terminando la hora de la congestión. Una vez me senté al frente de una mujer de unos treinta años. La había visto otras veces en el mismo tren. Era imposible no fijarse en ella. Aunque el tren estaba lleno, nadie ocupaba los dos asientos al lado de ella, sin duda porque parecía demente. Se veía extremadamente tensa y hablaba sola sin parar, en tono fuerte y airado. Iba tan absorta en sus pensamientos que, al parecer, no se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Llevaba la cabeza inclinada hacia abajo y ligeramente hacia la izquierda, como si conversara con alguien que estuviera en el asiento vacío de al lado. Aunque no recuerdo el contenido exacto de su monólogo, era algo así: “Y entonces ella me dijo… y yo le contesté que era una mentirosa y cómo te atreves a acusarme… cuando eres tú quien siempre se ha aprovechado de mi… Confié en ti y tú traicionaste mi confianza…”. Tenía el tono airado de alguien a quien se ha ofendido y que necesita defender su posición para no ser aniquilado.

Cuando el tren se aproximaba a la estación de Tottenham Court Road, se puso de pie y se dirigió a la puerta sin dejar de pronunciar el torrente incesante de palabras que salían de su boca. Como era también mi parada, me bajé del tren detrás de ella. Ya en la calle comenzó a caminar hacia Bedford Square, todavía inmersa en su diálogo imaginario, acusando y afirmando rabiosamente su posición. Lleno de curiosidad, la seguí mientras continuó en la misma dirección en la que yo debía ir. Aunque iba absorta en su diálogo imaginario, aparentemente sabía cuál era su destino. No tardamos en llegar a la estructura imponente de Senate House, un edificio de los años 30 en el cual se alojaban las oficinas administrativas y la biblioteca de la Universidad. Sentí un estremecimiento. ¿Era posible que nos dirigiéramos para el mismo sitio? Exactamente, era hacia allá que se dirigía. ¿Era profesora, estudiante, oficinista, bibliotecaria? Iba a unos veinte pasos de distancia de tal manera que cuando rebasé la puerta del edificio (el cual fue, irónicamente, la sede de la “Policía de la mente” en la versión cinematográfica de 1984, la novela de George Orwell), había desaparecido dentro de uno de los ascensores.

Me sentí desconcertado con lo que venía de presenciar. A mis 25 años sentía que era un estudiante maduro en proceso de convertirme en intelectual y estaba convencido de poder dilucidar todos los dilemas de la existencia humana a través del intelecto, es decir, a través del pensamiento. No me había dado cuenta de que pensar inconscientemente es el principal dilema de la existencia humana. Pensaba que los profesores eran sabios poseedores de todas las respuestas y que la Universidad era el templo del conocimiento. ¿Cómo podía una demente como ella formar parte de eso? Seguía pensando en ella cuando entré al cuarto de baño antes de dirigirme a la biblioteca. Mientras me lavaba las manos, pensé, “Espero no terminar como ella”. El hombre que estaba a mi lado me miró por un instante y me sobresalté al darme cuenta de que no había pensado las palabras sino que las había pronunciado en voz alta. “Por Dios, ya estoy como ella”, pensé. ¿Acaso no estaba tan activa mi mente como la de ella? Las diferencias entre los dos eran mínimas. La emoción predominante era la ira, mientras que en mi caso era principalmente la ansiedad. Ella pensaba en voz alta. Yo pensaba, principalmente, dentro de mi cabeza. Si ella estaba loca, entonces todos estábamos locos, incluido yo mismo. Las diferencias eran solamente cuestión de grado.

Por un momento pude distanciarme de mi mente y verla, como quien dice, desde una perspectiva más profunda. Hubo un paso breve del pensamiento a la conciencia. Continuaba en el cuarto de baño, ya solo, y me miraba en el espejo. En ese momento en que pude separarme de mi mente, solté la risa. Pudo haber sonado como la risa de un loco, pero era la risa de la cordura, la risa del Buda del vientre grande. “La vida no es tan seria como la mente pretende hacérmelo creer”, parecía ser el mensaje de la risa.

Pero fue solamente un destello que se olvidaría rápidamente. Pasaría los siguientes tres años de mi vida en un estado de angustia y depresión, completamente identificado con mi mente. Tuve que llegar casi hasta el suicidio para que regresara la conciencia y, en esa ocasión, no fue apenas un destello. Me liberé del pensamiento compulsivo y del yo falso ideado por

la mente, fui libre.

Edkar Tolle.

EJERCICIOS

Como bien dice Edkar Tolle el ego no sabe estar en el momento presente, voy a darte unos ejercicio que te ayudarán a dejar de estar controlado por el ego.

1. Antes de nada, recuerda practicar ho´oponopono, aquietas la mente, empiezas a vivir desde el Ser y no desde el Ego.

Siempre que tu falso yo (ego) intente controlarte; ho´oponopono, no le des ni un pensamiento más a esa preocupación, si no al final llegará a

materializarse en tu realidad, NO COMPRES LAS PELÍCULAS QUE TU MENTE INTENTA VENDERTE

2. Tú ya sabes que tú no eres un ego, eres mucho más que eso, con esta comprensión ya le estás quitando mucha fuerza al falso yo.

3. Durante 21 días seguidos, 10 minutos al día, más o menos a la misma hora y en el mismo lugar, puede ser una silla, por ejemplo, tu “silla del sufrimiento” escucha a tu ego…

No escojas, por ejemplo, para hacer el ejercicio un sofá en el que te guste relajarte, para no asociarlo con esos pensamientos negativos que sacas a la luz.

Te sientas y dejas hablar a tu ego, acéptalo, ahí está, escúchale y sufre si tienes que sufrir, quizás no te guste lo que oyes, si estás muy preocupado por algo esa preocupación será la protagonista del diálogo, escucha y siente las emociones negativas, dolor, ansiedad, siéntelas.

SOLO OBSERVA, ESCUCHA A TU EGO NO LE DES LA RAZÓN NI DISCUTAS CON ÉL, ACTÚA COMO SI FUERAS UN OBSERVADOR EXTERNO, SOLO OBSERVA LO QUE TU EGO DICE.

Este es un gran ejercicio de PNL, confía en mi sufre si tienes que sufrir esos 10 minutos al día.

Pero préstale atención al ego SOLO esos 10 minutos, el resto del día intenta no dejarte atrapar por el ego, dile; “mañana te escucho, gracias” (refiriéndote a esos 10 minutos que le dedicas durante 21 días) y haz ho´oponopono, para evitar engancharte a la mente.

Recuerda que lo que resiste persiste, acepta el ego no luches contra él, y le quitarás el poder.

Cuando lleves unos días con este ejercicio, antes de llegar a los 21 días verás que ya no sufres tanto al hacer el ejercicio, el ego empieza a perder fuerza.

Y además el resto del día al saber que le prestas atención esos 10 minutos diarios, el ego te irá dejando tranquilo, cada vez escucharás menos esa voz.

4. Cuando termines los 21 días simplemente cada vez que “la voz” vuelva a perseguirte, escúchale. “Dime querido ego”

“¿Y qué más pasará? ¿Y qué más?”

Verás como siempre que llevas al Ego al momento presente pierde fuerza y automáticamente te sientes mejor.

Ya estás manejando al Ego, se dice que en este cambio de conciencia en el que estamos inmersos, el ego desaparecerá, y la verdad es que cada vez se percibe un mayor protagonismo del Ser, del Alma, se acaban los días de sufrimiento, ¿Por qué sufrir por una ilusión?

Tu alma es lo real deja a ella que te guie, no tienes nada de qué preocuparte, tu alma conoce el problema y conoce la solución, déjala hacer, no te enganches a la mente-ego y su parloteo constante y así tu Alma tomará el control.

M.JOSÉ

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